El conjunto alcanza los
dos kilómetros de anchura, recibiendo agua de cuatro de los cinco Grandes Lagos, para dejarla caer desde una altura
equivalente a veinte pisos de altura, moviendo un volumen de agua que alcanza
los 190 millones de litros por minuto.
Cada año, se lleva a
cabo el Espectáculo de Luces durante los meses de
noviembre, diciembre y enero, en donde se proyectan casi tres
millones de luces, más de 100 pantallas de iluminación con una gama de luces que cambian de color:
rojo, blanco, azul, púrpura, naranja, ámbar y verde, y la explosión en el cielo de fuegos artificiales.
Miles de focos y
cañones de luz proyectan los colores sobre las distintas cascadas. Las
partículas de agua en suspensión flotan y se elevan por el aire dibujando
fantásticas formas.
La iluminación de las
cataratas del Niágara se intentó por primera vez en el año 1860, para honrar la
visita del Príncipe de Gales, utilizando cohetes, cañones de luz y fuegos
artificiales. Hoy en día se cuenta con tecnología LED que permite maravillosos
y coloridos efectos de iluminación.




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